jueves, 2 de enero de 2014


¡Tu voz sonaba tan arrepentida! Arrodillado como un niño en la orilla, 
desenterrando un poco de tu amor. Y ahora que te digo "adiós"y se abren mis alas 
me pides perdón. Te quise como a nada más, como al respirar-

No hay comentarios:

Publicar un comentario